Puede que no haya estado tan mal después de todo este año. Han pasado muchas cosas malas, cosas por las que daría cualquier cosa para que no hubiesen pasado. Pero he de reconocer que, después de todo, también han pasado muchas cosas buenas.
No me gustaría olvidarme de las cosas malas, porque son las que nos hacen más fuertes, las que nos enseñan a levantarnos día a día. Y obviamente tampoco me gustaría olvidarme de las cosas buenas de este año, que son las que nos hacen felices, aquellas que podemos compartir con una sonrisa.
Así que, mi deseo para este nuevo año, es no olvidar el 2010.