Lady.

I know she's a super lady.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Adiós 2010.

Puede que no haya estado tan mal después de todo este año. Han pasado muchas cosas malas, cosas por las que daría cualquier cosa para que no hubiesen pasado. Pero he de reconocer que, después de todo, también han pasado muchas cosas buenas. 

No me gustaría olvidarme de las cosas malas, porque son las que nos hacen más fuertes, las que nos enseñan a levantarnos día a día. Y obviamente tampoco me gustaría olvidarme de las cosas buenas de este año, que son las que nos hacen felices, aquellas que podemos compartir con una sonrisa.
Así que, mi deseo para este nuevo año, es no olvidar el 2010.





sábado, 18 de diciembre de 2010

Niña bonita.

Ahora mismo me apetece salir a la calle con mis amigos. Ahora, a las doce de la madrugada. Me apetece irme por ahí y estar deambulando por la calle, o en casa de alguien, riéndonos y hablando de cualquier tontería, de esas que sólo se les ocurren a mis amigos.  
Me apetece. Me apetece porque me me aburre estudiar, ir al colegio todos los días a la misma hora a hacer las mismas cosas, y a aprender muchas cosas que realmente no me interesan ("pavazo"), pero que por poco que me interesen, tengo que aprenderme. Así que , pueden llamarme tonta, pueden decir que tengo pájaros en la cabeza, que es una LOCURA, que ya se me pasará, lo que sea. Eso da igual. Me apetece.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Ganar o perder.

"La competición es una lucha de leones: levanta la cabeza, echa los hombros hacia atrás, camina con orgullo, no te lamas las heridas, celébralas. Las cicatrices de tu cuerpo son la marca del campeón. Has estado en una pelea de leones. Que no hayas ganado no significa que no sepas rugir."

Anatomía de Grey. Dr. Webber.

Aprendo, aprendes, aprende, aprendemos, aprendéis, aprenden.

¿Cómo va esto? Que alguien me lo explique. Que alguien me explique por qué no recuerdo mi primera palabra. Por qué no recuerdo el día que aprendí a caminar. El día que me caí y, por primera vez, sin ayuda de mis papás, me levanté. Que alguien me explique cómo es posible que sepa tantas y tantas cosas (aún así todavía pocas) y no recuerde cuándo ni cómo las aprendí.
El mundo es como una biblioteca. Una biblioteca llena de libros, cada cual distinto pero todos con un mismo fin: enseñarnos a vivir. Cada cosa que aprendemos es un libro más leído. La cuestión es leer el libro correcto. Lo más importante no es que recordemos cuándo lo leimos, ni quién nos lo regaló. Lo más importante ahora es vivir.

sábado, 30 de octubre de 2010

Cambios.


Cuando era pequeña lo que más me gustaba era ver los dibujos y jugar a que era veterinaria con mis peluches y con mi primita. Me gustaba comprarme chicles que te dejaban la lengua azul o verde e ir a los columpios siempre que íbamos al parque. Me gustaba mucho columpiarme. Quería ser "pinturera". También me gustaba ir a la sección de juguetes de El Corte Inglés y decir con cada cosa que me gustase "¡Me lo pido!", aunque supiese que no iba a servir de nada.

                                                    

Ahora ya no veo los dibujos, ahora tengo estudiar. Ya no juego a ser veterinaria con mi prima, salimos por ahí y cotorreamos todo el día, siempre riéndonos. Ahora no compro chicles que me cambien la lengua de color, pero me gustan los chicles de sabores raros. Sigo adorando columpiarme, intentando llegar a lo más alto. Ahora quiero ser psicóloga, y aún sigo queriendo gritar "¡Me lo pido!" cuando veo algo que me gusta en alguna tienda, aunque ya no lo haga. Ya no lo hago porque sé que no servirá de nada. Puede que no haya cambiado tanto como creía. Pero he crecido y he madurado. Así que he cambiado, a fin de cuentas. Qué cosa tan rara, esto de cumplir años.



sábado, 9 de octubre de 2010

Qué vida esta.

El futuro asusta. No saber lo que pasará mañana, o la semana que viene, o dentro de cinco años, da miedo. No saber si serás un fracasado o un triunfador, si llegarás a cumplir alguno de tus tantos sueños, si lograrás llegar a ser alguien capacitado para enfrentarse a los problemas con una sonrisa o, simplemente, si seguirás con vida. Cuando eres consciente de que has hecho algo que podría haber acabado contigo te planteas tantas cosas que puede que más de una ni se te hayan pasado jamás por la cabeza. "¿Y si hubiese salido dos segundos antes de casa? Quizás, sólo quizás, si hubiese salido antes no habría chocado con ese señor que salía de la cafetería y no me habría caído al suelo" "¿Y si hubiese desayunado? Quizás, sólo quizás, si hubiese desayunado habría llegado tarde al colegio, pero no me habría dado un bajón de azúcar en clase de gimnasia", POR EJEMPLO... Parecen chorradas, pero pequeñas cosas como esas son las que hacen que tu vida transcurra de una forma u otra. Esas cosas son las que nos dan más de un disgusto, pero también son las que nos regalan sonrisas: "Menos mal que he tenido que volver a por las llaves, porque si no no me habría cruzado con ÉL". El futuro asusta. Nunca sabes cuál será la chorrada que te haga triunfar, o cuál fracasar. No sabrás cual será la que te haga feliz. Pero por eso, por la ignorancia, hay que arriesgarse. Por eso no se debe perder la esperanza, porque no todo traerá lágrimas.

domingo, 3 de octubre de 2010

SALVAJES.


En una isla de Dinamarca, una vez al año, los jóvenes de por allí se dedican a matar a unos inteligentes y sociales delfines (delfines calderones) que se acercan al puerto con el único fin de interactuar con el ser humano. ¿Que por qué sucede esto? Porque parece ser que para pasar a ser un hombre adulto, maduro, hecho y derecho, han de cumplir ese "pequeño" requisito. Cierto, es una tradición que no se puede eliminar así como así, puesto que al igual que yo, esos jóvenes están en su derecho a opinar sobre lo que está bien y lo que esta mal. Pero lo que no puedo entender es el derecho a robarle la vida a un animal. ¿Por qué? No tiene sentido alguno. Lo único que demuestra tal atrocidad es la falta de sensibilidad del ser humano y que a lo largo de los siglos hemos evolucionado física y tecnológicamente pero, por lo visto, nada mentalmente. Nombro a Dinamarca con los delfines como puedo nombrar a España con los toros. Puede que esta tradición sea incluso peor, ya que estos "artistas" llamados toreros se dedican a matar animales y a hacerlos sufrir como puro entretenimiento.
 Yo a eso, señores, le llamo crueldad, y no tradición. ¿Con qué fin? No tiene ningún sentido. Siempre dicen los antitaurinos: Ponte en el lugar del toro. A la gente que le gusta hacer sufrir al toro de tal forma se la repanpinfla lo que le pase al toro, es incapaz de ponerse en su lugar, ellos no son el toro. Es un animal que contribuye a un hermoso deporte entregando su vida por él. Muy bonito, precioso, sí señor. Me parece a mí que va siendo hora de que el ser humano avance un poco, que madure, que deje a un lado su faceta primitiva y se vuelva tan civilizado como finge ser fuera de la plaza de toros, o fuera de la matanza de delfines. Pero estas son sólo dos de las tantas salvajadas que comete el hombre (y la mujer, obviamente) contra la vida de otros seres sin ninguna razón lo suficientemente razonable.

martes, 28 de septiembre de 2010

Ciertas cosas que gustan ver.

A lo largo de tu vida aparecen algunas personitas que te hacen sentir diferente, especial. Te hacen sentir respetado, querido, feliz. No deberíamos permitir que esas personitas nos dejasen nunca, porque cuando nos dejasen empezaríamos a pensar que quizás no seamos tan valiosos como nos habíamos llegado a sentir. Dejaríamos de sentirnos bien para sentirnos mal. No podemos perder todas esas cosas que nos hacen ser quienes somos. Ciertamente, estaría bien que nada cambiase. Estaría bien ser feliz siempre.