El futuro asusta. No saber lo que pasará mañana, o la semana que viene, o dentro de cinco años, da miedo. No saber si serás un fracasado o un triunfador, si llegarás a cumplir alguno de tus tantos sueños, si lograrás llegar a ser alguien capacitado para enfrentarse a los problemas con una sonrisa o, simplemente, si seguirás con vida. Cuando eres consciente de que has hecho algo que podría haber acabado contigo te planteas tantas cosas que puede que más de una ni se te hayan pasado jamás por la cabeza. "¿Y si hubiese salido dos segundos antes de casa? Quizás, sólo quizás, si hubiese salido antes no habría chocado con ese señor que salía de la cafetería y no me habría caído al suelo" "¿Y si hubiese desayunado? Quizás, sólo quizás, si hubiese desayunado habría llegado tarde al colegio, pero no me habría dado un bajón de azúcar en clase de gimnasia", POR EJEMPLO... Parecen chorradas, pero pequeñas cosas como esas son las que hacen que tu vida transcurra de una forma u otra. Esas cosas son las que nos dan más de un disgusto, pero también son las que nos regalan sonrisas: "Menos mal que he tenido que volver a por las llaves, porque si no no me habría cruzado con
ÉL". El futuro asusta. Nunca sabes cuál será la chorrada que te haga triunfar, o cuál fracasar. No sabrás cual será la que te haga feliz. Pero por eso, por la ignorancia, hay que arriesgarse. Por eso no se debe perder la esperanza, porque no todo traerá lágrimas.