Lady.

I know she's a super lady.

sábado, 30 de octubre de 2010

Cambios.


Cuando era pequeña lo que más me gustaba era ver los dibujos y jugar a que era veterinaria con mis peluches y con mi primita. Me gustaba comprarme chicles que te dejaban la lengua azul o verde e ir a los columpios siempre que íbamos al parque. Me gustaba mucho columpiarme. Quería ser "pinturera". También me gustaba ir a la sección de juguetes de El Corte Inglés y decir con cada cosa que me gustase "¡Me lo pido!", aunque supiese que no iba a servir de nada.

                                                    

Ahora ya no veo los dibujos, ahora tengo estudiar. Ya no juego a ser veterinaria con mi prima, salimos por ahí y cotorreamos todo el día, siempre riéndonos. Ahora no compro chicles que me cambien la lengua de color, pero me gustan los chicles de sabores raros. Sigo adorando columpiarme, intentando llegar a lo más alto. Ahora quiero ser psicóloga, y aún sigo queriendo gritar "¡Me lo pido!" cuando veo algo que me gusta en alguna tienda, aunque ya no lo haga. Ya no lo hago porque sé que no servirá de nada. Puede que no haya cambiado tanto como creía. Pero he crecido y he madurado. Así que he cambiado, a fin de cuentas. Qué cosa tan rara, esto de cumplir años.



sábado, 9 de octubre de 2010

Qué vida esta.

El futuro asusta. No saber lo que pasará mañana, o la semana que viene, o dentro de cinco años, da miedo. No saber si serás un fracasado o un triunfador, si llegarás a cumplir alguno de tus tantos sueños, si lograrás llegar a ser alguien capacitado para enfrentarse a los problemas con una sonrisa o, simplemente, si seguirás con vida. Cuando eres consciente de que has hecho algo que podría haber acabado contigo te planteas tantas cosas que puede que más de una ni se te hayan pasado jamás por la cabeza. "¿Y si hubiese salido dos segundos antes de casa? Quizás, sólo quizás, si hubiese salido antes no habría chocado con ese señor que salía de la cafetería y no me habría caído al suelo" "¿Y si hubiese desayunado? Quizás, sólo quizás, si hubiese desayunado habría llegado tarde al colegio, pero no me habría dado un bajón de azúcar en clase de gimnasia", POR EJEMPLO... Parecen chorradas, pero pequeñas cosas como esas son las que hacen que tu vida transcurra de una forma u otra. Esas cosas son las que nos dan más de un disgusto, pero también son las que nos regalan sonrisas: "Menos mal que he tenido que volver a por las llaves, porque si no no me habría cruzado con ÉL". El futuro asusta. Nunca sabes cuál será la chorrada que te haga triunfar, o cuál fracasar. No sabrás cual será la que te haga feliz. Pero por eso, por la ignorancia, hay que arriesgarse. Por eso no se debe perder la esperanza, porque no todo traerá lágrimas.

domingo, 3 de octubre de 2010

SALVAJES.


En una isla de Dinamarca, una vez al año, los jóvenes de por allí se dedican a matar a unos inteligentes y sociales delfines (delfines calderones) que se acercan al puerto con el único fin de interactuar con el ser humano. ¿Que por qué sucede esto? Porque parece ser que para pasar a ser un hombre adulto, maduro, hecho y derecho, han de cumplir ese "pequeño" requisito. Cierto, es una tradición que no se puede eliminar así como así, puesto que al igual que yo, esos jóvenes están en su derecho a opinar sobre lo que está bien y lo que esta mal. Pero lo que no puedo entender es el derecho a robarle la vida a un animal. ¿Por qué? No tiene sentido alguno. Lo único que demuestra tal atrocidad es la falta de sensibilidad del ser humano y que a lo largo de los siglos hemos evolucionado física y tecnológicamente pero, por lo visto, nada mentalmente. Nombro a Dinamarca con los delfines como puedo nombrar a España con los toros. Puede que esta tradición sea incluso peor, ya que estos "artistas" llamados toreros se dedican a matar animales y a hacerlos sufrir como puro entretenimiento.
 Yo a eso, señores, le llamo crueldad, y no tradición. ¿Con qué fin? No tiene ningún sentido. Siempre dicen los antitaurinos: Ponte en el lugar del toro. A la gente que le gusta hacer sufrir al toro de tal forma se la repanpinfla lo que le pase al toro, es incapaz de ponerse en su lugar, ellos no son el toro. Es un animal que contribuye a un hermoso deporte entregando su vida por él. Muy bonito, precioso, sí señor. Me parece a mí que va siendo hora de que el ser humano avance un poco, que madure, que deje a un lado su faceta primitiva y se vuelva tan civilizado como finge ser fuera de la plaza de toros, o fuera de la matanza de delfines. Pero estas son sólo dos de las tantas salvajadas que comete el hombre (y la mujer, obviamente) contra la vida de otros seres sin ninguna razón lo suficientemente razonable.